En la página MoiCeleste, dedicada a las noticias del mundo del Celta, publicaron en su día un artículo que me pareció tremendamente bueno, sincero y verdadero. Por ello, os lo dejo aquí también. Espero que disfrutéis de él.
La Liga BBVA, mundialmente conocida como La Liga, todavía llamada Liga de las Estrellas y otrora considerada como “La mejor liga del mundo”, se está muriendo. Camina hacia la mediocridad empujada por una gestión paupérrima, desastrosa, ofensiva contra el aficionado y contemplativa con todos aquellos que buscan el interés particular a costa del fin último: el fútbol. Se agarra al poderío de sus dos trasatlánticos, cada vez más poderosos en el interior y menos invencibles en el exterior, para justificar un modelo tan injusto como dañino para el espectáculo. Lo hace sin darse cuenta de su pérdida paulatina de atractivo, de su continua decadencia y de la progresiva fuga de talentos que se produce con cada vez mayor asiduidad a la llegada del verano.
Anteayer trascendía la noticia, aventurada por muchos desde hace tiempo, de que Iago Aspas hará las maletas con dirección Liverpool en los próximos días. En la ribera del Mersey, el futbolista moañés, por el que el club inglés pagará alrededor de 9 millones de euros al Celta, ingresará cerca de 1’5 millones por temporada.
Unas cifras, tanto las salariales como las del traspaso en sí, a las que no ha podido acercarse el Valencia, la entidad nacional que mayor interés mostró por el jugador del Morrazo. Un equipo que no disputará Champions este año –como tampoco el conjunto red, que ni siquiera jugará la Europa League-, pero que en las últimas campañas se había consolidado como el tercer club del panorama futbolístico español. No en vano, fue el último capaz de romper la hegemonía de Real Madrid y Barcelona, la cual se mantiene inalterable desde el año 2004. Su situación económica es tan delicada que no sólo se ha visto obligado a renunciar a Aspas, sino que verano tras verano está abocado a desprenderse de sus estrellas para cuadrar las cuentas. Albiol, Villa, Silva, Joaquín, Mata o Jordi Alba ya tuvieron que abandonar Mestalla. El siguiente, tarde o temprano, será Roberto Soldado. Casi todos con dirección Madrid, Barcelona o el extranjero. Otras opciones son inviables.
Pero la pérdida de jugadores franquicia no es algo que suceda única y exclusivamente a orillas del Turia. El Atlético de Madrid, recién recuperada su condición de tercer equipo de España, no disfrutará más de los goles de Radamel Falcao, quien abandona el club colchonero para marcharse al recién ascendido Mónaco. Un poco más abajo en la clasificación, encontramos a un Málaga que, tal y como hizo un año atrás con Cazorla, deberá desprenderse de su gran estrella, Isco, seducido por el proyecto del Manchester City. Conjunto al que también se marcha Jesús Navas, el referente de un Sevilla en peligro de perder a su otro estilete, Álvaro Negredo. No serán los únicos que harán las maletas. También Fernando Llorente, hace no mucho estrella del Athletic Club de Bilbao y que este año firmará con la Juventus, tal y como hizo el curso pasado Javi Martínez con el Bayern de Munich.
Ejemplos más modestos son los de Iago Aspas en el Celta o Martins en el Levante, quien ni esperó al final de temporada para cambiarse de liga. Lo mismo puede pasar en el Valladolid con Ebert, en el Espanyol con Verdú, en el Osasuna con Andrés Fernández, en el Rayo Vallecano con Piti o en la exitosa Real Sociedad con cualquiera de sus prometedoras figuras. La gran mayoría de los conjuntos que al año próximo disputarán la Liga BBVA perderán muy posiblemente a sus jugadores franquicia al no poder retenerlos, los cuales en muchos casos terminarán jugando en campeonatos foráneos. Todo esto, mientras el Barcelona desembolsa cerca de 60 millones de euros para traer al mejor jugador del momento fuera de Europa y el Real Madrid estudia la posibilidad de incorporar al futbolista más destacado de la Premier League.
El resultado será el de los últimos diez años: una competición bicefálica en la que sólo dos escuadras pelearán por el título mientras las otras dieciocho se conformarán con las migajas. Se nos venderá de nuevo como “la mejor liga del mundo”, pero posiblemente en esta ocasión sean menos los ignorantes que se lo crean. Cada vez resulta más evidente que la competición se muere devorada por sus dos gigantes, capaces de fracasar un año y malgastar cifras astronómicas en el mercado para arreglarlo al siguiente. Todos aquellos cracks que no son del agrado de blancos y azulgranas huyen hacia el exterior en busca del dinero y la competitividad que aquí no existe. Escapan de una Liga en la que dieciocho equipos se reparten entre sí el 50% de los derechos televisivos mientras la otra mitad se sube al puente aéreo, en la que unos están obligados a jugar un lunes a las 11 de la noche y otros sólo lo hacen entresemana cuando interesa, en la que un equipo es capaz de hacer 76 puntos en su mejor temporada en los últimos quince años y otro consigue 85 dejándose llevar desde enero, en las que la salvación se logra con 37 puntos y el campeonato con 100. Esa liga no es la escocesa, es la nuestra, y se está muriendo.
Dienstag, 18. Juni 2013
Samstag, 15. Juni 2013
Hora de césped
Hace unos días arrancó la temporada de tenis sobre césped. Tan sólo son cinco semanas al año en las que predomina el color verde y donde todas las miradas apuntan a un mismo objetivo, el torneo más prestigioso del mundo: Wimbledon.
El tenis, en sus orígenes, comenzó a jugarse sobre hierba. Hoy en día es la superficie menos usada en los torneos. Su elevado coste y la laboriosa manutención hacen que tan solo se pueda disfrutar del tenis sobre hierba durante poco más de un mes en toda la temporada.
Este es uno de los motivos por los que muchos jugadores tienen dificultades para adaptarse a esta rápida superficie. Además entre Roland Garros y Wimbledon hay apenas tres semanas de diferencia, con lo que la preparación para el Grand Slam londinense es corta.
Puntos a tener en cuenta
- En la hierba los botes son muchos más bajos que en otras superficies. La pelota no bota con altura sino que se desliza, resbala. La velocidad se incrementa notoriamente.
- Estos botes tan bajos producen que muchas de los impactos entre raqueta y pelota se produzcan por debajo de la altura de la cintura. Al estar tan pegadas al suelo se tiene que tener un gran juego de piernas y flexionar mucho las rodillas para ejecutar el golpe correctamente.
- Los puntos suelen ser mucho más cortos, ya que el esfuerzo de mantener en juego la bola es mucho mayor.
- Las pistas se van desgastando con el correr de los días y con la cantidad de partidos que tienen encima. Esto provoca que la superficie vaya siendo más irregular a medida que avanza el torneo. El césped no está igual en todos los rincones de la pista y pueden producirse botes malos. De esta manera es necesario que el jugador vaya ajustando bien sus movimientos y rectificando golpes según el bote de la bola. Ardua tarea para los tenistas.
- La hierba es la superficie idónea para los buenos sacadores y así lo ha sido a lo largo de la historia. Bien es cierto que en estos últimos años las pistas se han ralentizado y se pueden observar largos peloteos y botes más altos, pero el saque sigue siendo un arma fundamental. Se aprovecha la velocidad de la pista y la manera que resbala la pelota para utilizar mucho los efectos, sobre todo el cortado. Cuesta mucho devolver el saque en el césped.
- Se utiliza mucho el revés cortado (el ‘slice’). Es un arma muy peligrosa ya que sirve para defenderse pero también puede ser un golpe muy agresivo y que permita subir a la red. Como hemos visto anteriormente, al botar muy baja la bola y resbalar por la pista, el cortado es un golpe predilecto en la hierba ya que es difícil contrarrestarlo.
- Con el calzado adecuado para césped se puede deslizar en la pista casi de la misma manera que en tierra batida. Ahora bien, a diferencia de las canchas de polvo de ladrillo o cemento, es imposible jugar si hay llovizna o la pista está mojada: se pone demasiado resbaladiza y, por lo tanto, aumenta el riesgo de lesiones.
Aquí os dejo unos vídeos muy buenos de lo que es este GRAN torneo. Sin lugar a duda, un espectáculo del que se puede disfrutar de una manera muy peculiar.
El tenis, en sus orígenes, comenzó a jugarse sobre hierba. Hoy en día es la superficie menos usada en los torneos. Su elevado coste y la laboriosa manutención hacen que tan solo se pueda disfrutar del tenis sobre hierba durante poco más de un mes en toda la temporada.
Este es uno de los motivos por los que muchos jugadores tienen dificultades para adaptarse a esta rápida superficie. Además entre Roland Garros y Wimbledon hay apenas tres semanas de diferencia, con lo que la preparación para el Grand Slam londinense es corta.
Puntos a tener en cuenta
- En la hierba los botes son muchos más bajos que en otras superficies. La pelota no bota con altura sino que se desliza, resbala. La velocidad se incrementa notoriamente.
- Estos botes tan bajos producen que muchas de los impactos entre raqueta y pelota se produzcan por debajo de la altura de la cintura. Al estar tan pegadas al suelo se tiene que tener un gran juego de piernas y flexionar mucho las rodillas para ejecutar el golpe correctamente.
- Los puntos suelen ser mucho más cortos, ya que el esfuerzo de mantener en juego la bola es mucho mayor.
- Las pistas se van desgastando con el correr de los días y con la cantidad de partidos que tienen encima. Esto provoca que la superficie vaya siendo más irregular a medida que avanza el torneo. El césped no está igual en todos los rincones de la pista y pueden producirse botes malos. De esta manera es necesario que el jugador vaya ajustando bien sus movimientos y rectificando golpes según el bote de la bola. Ardua tarea para los tenistas.
- La hierba es la superficie idónea para los buenos sacadores y así lo ha sido a lo largo de la historia. Bien es cierto que en estos últimos años las pistas se han ralentizado y se pueden observar largos peloteos y botes más altos, pero el saque sigue siendo un arma fundamental. Se aprovecha la velocidad de la pista y la manera que resbala la pelota para utilizar mucho los efectos, sobre todo el cortado. Cuesta mucho devolver el saque en el césped.
- Se utiliza mucho el revés cortado (el ‘slice’). Es un arma muy peligrosa ya que sirve para defenderse pero también puede ser un golpe muy agresivo y que permita subir a la red. Como hemos visto anteriormente, al botar muy baja la bola y resbalar por la pista, el cortado es un golpe predilecto en la hierba ya que es difícil contrarrestarlo.
- Con el calzado adecuado para césped se puede deslizar en la pista casi de la misma manera que en tierra batida. Ahora bien, a diferencia de las canchas de polvo de ladrillo o cemento, es imposible jugar si hay llovizna o la pista está mojada: se pone demasiado resbaladiza y, por lo tanto, aumenta el riesgo de lesiones.
Aquí os dejo unos vídeos muy buenos de lo que es este GRAN torneo. Sin lugar a duda, un espectáculo del que se puede disfrutar de una manera muy peculiar.
Mittwoch, 5. Juni 2013
Un rey honesto
Federer: "No he estado a la altura"
El suizo Roger Federer confesó que se sentía "decepcionado" tras su derrota en cuartos de final de Roland Garros contra el francés Jo-Wilfried Tsonga, y admitió que no había estado a la altura.
"Estoy triste de la forma en la que jugué. He tratado de resolver la situación y Tsonga me ha puesto mucha presión. Ha servido y restado mejor que yo. No he encontrado mi ritmo. No hay excusas, estoy muy decepcionado de mi rendimiento de hoy", aseguró el suizo tras caer por un contundente 7-5, 6-3 y 6-3.
"Tsonga estaba sólido en todos los dominios y mi nivel no ha sido suficiente. Si hubiera ganado el primer set hubiera tenido opciones. He tenido muchos problemas en el juego, él ha sido más fuerte", dijo.
Federer consideró justo que Tsonga o el español David Ferrer, que disputarán una de las semifinales, estén en la final de Roland Garros, lo que garantiza un candidato final inédito.
Además, será la primera vez desde Wimbledon 2010 que dispute una final de un Grand Slam un jugador que no pertenece al llamado "Big Four", compuesto por el serbio Novak Djokovic, Federer, el británico Andy Murray y el español Rafael Nadal.
"Los dos están jugando muy bien, merecen estar en semifinales", afirmó Federer.
"Tsonga estaba sólido en todos los dominios y mi nivel no ha sido suficiente. Si hubiera ganado el primer set hubiera tenido opciones. He tenido muchos problemas en el juego, él ha sido más fuerte", dijo.
Federer consideró justo que Tsonga o el español David Ferrer, que disputarán una de las semifinales, estén en la final de Roland Garros, lo que garantiza un candidato final inédito.
Además, será la primera vez desde Wimbledon 2010 que dispute una final de un Grand Slam un jugador que no pertenece al llamado "Big Four", compuesto por el serbio Novak Djokovic, Federer, el británico Andy Murray y el español Rafael Nadal.
"Los dos están jugando muy bien, merecen estar en semifinales", afirmó Federer.
Samstag, 11. Mai 2013
Gladiadores sobre la tierra
En uno de los recintos más hermosos de todo el
circuito, ubicado en una ciudad histórica y magnífica como Roma, se desarrollará durante la
próxima semana el Internazionali
BNL D’Italia, el torneo mixto Masters 1000 ATP y WTA.
En
una central enorme que recuerda a aquellos célebres coliseos romanos en los que
los ciudadanos se agolpaban en busca de espectáculo. Con la resaca en el circuito
del torneo de Madrid, con
condiciones de ciudad de altura, aparece Roma en el escaparate.
En el circuito femenino la pista no ha levantado tantas
ampollas como en el masculino pero no cabe duda de que son muchas las que se
han quejado de un torneo tan diferente en pleno sprint hacia el Grand Slam de
tierra. Por eso Roma se muestra como el evento
clave y clarificador de cara a Roland Garros: la campeona aquí será la
gran candidata, pues las condiciones son similares a las de París.
Por
su parte, también los tenistas dueños de los primeros lugares del ranking ATP
lucharán por el titulo italiano como gladiadores, pero sólo uno quedará en pie.
El evento tiene sus orígenes en 1930, año en el cual se realizó la primera versión de este
tradicional torneo del tenis internacional. Durante el período 1930 – 1934 el
certamen se desarrolló en Milán y sólo a
partir de 1935 cambió a su actual sede, es decir, Roma.
A partir de
entonces, el campeonato se consolidó en la capital italiana, por más que haya
habido algunas excepciones (1961, en
Turín, y en los años ochenta la competencia femenina en Perugia y Taranto).
El torneo sólo
tiene cinco campeones italianos en toda su historia, mientras que en la rama
femenina se registran tres coronas. La última vez que un dueño de casa obtuvo
el título fue en 1976 (Adriano Panatta)
y la última vez que un italiano fue finalista fue en 1978 (Panatta). A nivel de
mujeres, Raffaella Reggi ganó el
trofeo en 1985 y desde ahí no hubo más tenistas italianas en el salón de honor
del campeonato.
A FEDERER NO LE GUSTA ROMA
Pocos
torneos hay que se le hayan resistido al considerado por la mayoría de
analistas como el mejor tenista de la historia. Roger Federer ha ganado los 4 Grand Slam: Open de Australia,
Roland Garros, Wimbledon y Open USA. También ha ganado la Copa de Maestros en varias
ocasiones. De entre los Masters Series tan solo Montecarlo y Roma se le
resisten.
Que Roger no haya ganado Montecarlo tiene toda la lógica, ya que le ha tocado
compartir época con el mejor jugador de tierra batida de la historia, Rafa
Nadal. Y si hay un torneo donde Nadal se encuentra cómodo, ese es Montecarlo.
Al estar a nivel del mar las condiciones son perfectas para el de Manacor.
Lo que escapa al entendimiento popular es el motivo por el que
Federer odia el Masters de Roma. Desde el año
2000, Roger ha participado en 11 ediciones, solo faltando a la de 2005. En
ellas ha ido acumulando derrotas ante tenistas que, casi con total seguridad,
no habría perdido en otros torneos.
Para valorar sus primeras actuaciones en Roma es necesario
situarse adecuadamente. Federer alcanzó el top 10 de la ATP por primera vez en mayo de
2002 y el nº1 en febrero de 2004.
2 semanas antes de acceder al top 10, Federer
participó en el Masters de Roma. Su primer rival parecía más que asequible, el
italiano Andrea Gaudenzi, nº58 del mundo. El
resultado hablaba por sí solo 6-4 6-4 para el italiano.
En 2003 Federer pareció acudir a Roma
con ganas de revancha por esa inesperada derrota del año anterior. Su buen
juego y un cuadro más que asequible, en el que solo Ferrero era un rival
fuerte, le permitieron llegar a la final. En ella se encontró con el nº47 del mundo,
Felix Mantilla, que contra todo pronóstico le derrotó dejando a Federer sin el
título en Roma.
En la edición de 2004 Federer ya presumía de ser el nº1 (lo
sería de manera consecutiva hasta agosto de 2008). Había ganado el Open de
Australia e Indian Wells, por lo que todo parecía indicar que Federer
conseguiría ganar en Roma. Nada más lejos de la realidad, ya que en segunda
ronda Albert Costa acababa con el suizo. El español era el nº39 del mundo en
ese momento.
2006 sería el año en el que
más cerca lo tuvo, pero por primera y única vez aquí en Roma, se topó con Rafa
Nadal en la final. Tras un espectacular partido a 5 sets el español se llevó la
victoria, aumentando aún más la maldición de Federer en la ciudad romana. Esta
es la única derrota que tendría justificación en el historial del astro suizo.
En los años posteriores a ese partido se
dieron algunos de los resultados más sorprendentes y se empezaba a apreciar que
Federer le había cogido cierta manía a este torneo. 2007 fue el año en el que
Roger regaló al pueblo italiano una alegría en forma de derrota en segunda
ronda contra el Pippo Volandri. El marcador fue contundente
6-2 6-4.
El agraciado en 2008 para eliminar a Federer contra pronóstico
fue el jugador checo Radek Stepanek.
Federer era aún nº1 mundial, pero cayó en su 3er partido por un doble 7-6.
Tras esos 2 vergonzosos años (para quien era
Federer por esos entonces), llegó una actuación medio decente en 2009. En ella
alcanzó las semifinales, pero un joven Novak Djokovic le quitó la posibilidad de
luchar por el título.
En 2010 Roger volvía a las andadas y hacía
recordar las peores actuaciones de su carrera. En esta ocasión el jugador que
el sorteo le deparó para jugar en primera ronda fue Ernests Gulbis. El letón fue el jugador que
ganó el partido.
En 2011, el suizo no llegó a pasar de la tercera ronda. 4-6, 7-6 (7/2), 7-6 (7/4) fue la derrota vivida por Federer ante el francés Richard Gasquet. Un año más en el que no sabría lo que es la victoria italiana y justo diez días antes del comienzo del segundo Grand Slam del año.
Y en 2012, cayó derrotado una vez más ante Djokovic y en semifinales.
En 2011, el suizo no llegó a pasar de la tercera ronda. 4-6, 7-6 (7/2), 7-6 (7/4) fue la derrota vivida por Federer ante el francés Richard Gasquet. Un año más en el que no sabría lo que es la victoria italiana y justo diez días antes del comienzo del segundo Grand Slam del año.
Y en 2012, cayó derrotado una vez más ante Djokovic y en semifinales.
Las condiciones de juego en Roma son bastante rápidas, nada que
ver con Montecarlo. Además es considerado por muchas personas vinculadas al
mundo del tenis como el mejor torneo de tierra batida, solo por detrás de
Roland Garros.
No hay motivos conocidos por los
que Federer juegue mal en Roma, pero los hechos y los números son los que son,
incontestables. Pero nunca es demasiado tarde...
Freitag, 15. März 2013
Unas recaudaciones, un hotel y el nacimiento de Indian Wells
Continuando
la indagación en las historias que el tenis ha dejado a su paso desde su
nacimiento en pleno siglo XVIII, y entre esos lustros que han ido
transcurriendo mientras el tenis se hacía veterano y cada día más profesional,
aparecen intrahistorias ocultas, aventuras desconocidas u orígenes a medio
conocer que aprovecho para rescatar, valorar y descubrir. Hoy me detengo en
el nacimiento y auge de uno de los torneos top del calendario, de un torneo
especial y diferente, de un torneo muy galardonado y con una de las dotaciones
en premios más cuantio-escandalosas de toda la temporada, hablo, cómo no, de
Indian Wells.
Para hablar de historietas que ha vivido este torneo podría
empezar por lo ocurrido el año pasado con el virus intestinal contagioso que
afectó a jugadores y jugadoras, periodistas y aficionados, árbitros y
recogepelotas; se podría seguir contando de dónde proviene la ingente cantidad
de dinero que se invierte en este torneo y por qué es uno de los que más prize money tiene, o por qué en este
torneo todos los tenistas tienen un coche por completo a su propia disposición,
o cuál es el origen de sus impresionantes instalaciones, sin olvidar lo que
daría de sí el terremoto de este año que ha acongojado a media élite mundial
del tenis en California… Pero me voy a centrar en el origen de este torneo. Por qué surge, cómo surge, y
cómo ha crecido hasta convertirse en uno de los preferidos por los tenistas y
en uno de los torneos ATP y WTA más exitosos.
El comienzo de las cosas más grandes siempre está en otras mucho más
pequeñas; y cada vez que una entra a investigar, descubre que aquella estrella
internacional resulta que empezó jugando en un garaje, que aquél espectacular
entrenador antes era un humilde instructor de minitenis, que una carrera
meteórica empezó perdiendo en futures o que tal árbitro referencia fue un
profesional frustrado por una pronta lesión de rodilla. Así es también el
comienzo del supertorneo de Indian Wells, uno de los que lucha por el honor de
ser ‘quinto
Grand Slam’. Un mísero evento para
recaudar fondos, que después iban directos a las asociaciones e iglesias que se
encargaban de ayudar a los más necesitados de la zona, que era Arizona. Hecho queda el juego de
palabras.
Un origen así de
humilde. Un torneo ATP con fines benéficos. Parece mentira que de esta forma
fuera viendo el rostro actual que presenta el torneo, sin duda uno de los más
pudientes. Todo ocurrió de forma rápida y en un escaso período de tiempo que
transformó aquél humilde torneo en un serio aspirante a ‘Grand Slam’, objetivo
que finalmente no alcanzó.
Tras dos ediciones de torneo benéfico en Tucson (Arizona),
los ‘American Airlines Tennis
Games’, nombre original,
pasaron a disputarse en Palm Springs durante
tres años, y otros dos más en Rancho Mirage, muy cerca. El torneo permanecía como un humilde
evento en la costa oeste de Estados Unidos. Sin embargo, llamó poderosamente la
atención de, por aquel entonces, un importante extenista puertoriqueño con
multitud de negocios, miembro del consejo directivo de la ATP. Charles Manuel Pasarell Jr., más conocido como Charlie Pasarell, miembro
desde hace apenas unos días del International Tennis Hall of Fame, hoy con 69
años y que fue presidente del torneo de Indian Wells hasta el 2011, es el
protagonista de toda esta historia. él, y nadie más, es el auténtico arquitecto y
albañil de esta majestuosa obra conocida como Indian Wells, promocionada hoy como BNP Paribas Open.
Profesor y director de tenis del lujoso Hotel ‘La Quinta ’, impregnado del postín de tal enclave, soñó con crear un gran torneo que tuviera como alma las facilidades.
Facilidades a todos y en todo, a los aficionados y a los profesionales, empezando
por los tenistas pero siguiendo también por la prensa, sin descuidar a los
voluntarios y a tantos otros.Nadie quedaría fuera de la pompa que sería
aquél torneo. Lo pensó, lo
diseñó y él mismo se encargó de convencer al consejo de la ATP para que trasladara el
torneo de Valle Coachella al mencionado hotel, así como de convencer a los
propietarios del hotel para que invirtieran mucho dinero en aquél evento,
construyéndose instalaciones mucho mayores de las existentes, empezando por la
gran promesa de Pasarell: un estadio enorme para aquél momento y jurando y
perjurando que el torneo, sí o sí, ‘seguiría creciendo’. Ambas premisas
terminaron cumpliéndose.
7.500 espectadores entraban en aquél majestuoso ‘Stadium del Hotel
La Quinta ’,
cercano a las instalaciones de Disney World. Fueron seis brillantes ediciones (1981-1986)
en aquel encantador hotel que adoraban los tenistas. Allí fueron campeones Jimmy Connors,Yannick
Noah o José Higueras, entre otros. El torneo, paso a paso, se estaba
consagrando. A Pasarell siempre se le criticó como tenista porque aún a pesar
de su gran toque, sus magníficos golpes (sólo comparables a los de Arthur Ashe,
cuentan) y su enorme talento, nunca se preparó físicamente como debía y nunca
fue lo suficientemente ágil como para aspirar a los Grand Slams. De nuevo, el
toque y la calidad se imponía en su talento, de forma que dejaba a todos
boquiabiertos, pero esta vez como director de torneo sí gozó de agilidad y
potencia; en apenas seis ediciones el torneo se había transformado en
referencia. Un torneo potente y un torneo con mucha muñeca, a la par. En su final de 1982 Noah
arrebató el título a Ivan Lendl (6/4 2/6 7/5), poniendo fin a su racha de 44
victorias consecutivas, y con ello sellando una página que aún permanece en los
anales de la historia del tenis. Fue el primero de los muchos hitos del tenis
mundial que han tenido lugar en este torneo de marzo.
El torneo era fantástico, pero Pasarell quería
aspirar a algo más: quería conseguir que lo catalogaran como ‘título major’,
como ‘el quinto Grand Slam’. Comenzó entonces un plan “fácil de explicar y difícil
de ejecutar” como contó el
propio protagonista al periódico del torneo. Consistente en: “construir la popularidad del
evento desde y con los jugadores, aficionados, patrocinadores y medios de
comunicación, todo a través de excelentes instalaciones, de una minuciosa
atención al detalle, de garantizar una fuerte competencia entre los tenistas,
logrando una proyección mediática al máximo nivel por todo el globo y emitir
cuanto se pudiera vía televisiva para garantizar el alcance a todos los hogares
posibles”.
Para dar ese paso adelante, dejó de contar con el apoyo de los
directores de ‘La Quinta ’,
pero él no se resistió y desplazó el torneo allí donde las facilidades fueran
aún mayores y las instalaciones aún más espectaculares. Así llegó el torneo a Indian
Wells, en 1987, y desde entonces no se ha vuelto a mover, ni lo hará. Las instalaciones siguen creciendo y para el año
próximo ya ha empezado la construcción de un nuevo estadio (8.000 asientos), 4
nuevas pistas de entrenamiento, 2 nuevos restaurantes, un nuevo y mejorado
campamento para las televisiones y ampliación y extensión de muchos otros
aspectos, como el parking, las avenidas, etcétera. Un camino hacia la
excelencia que sigue su curso.
En los ’80, para construir el nuevo gran estadio de tenis y poner
las bases para, por todos los medios necesarios, seguir creciendo, Pasarell y
su cercano amigo Raymond Moore crearon la sociedad PM Sports Management, en la
que junto a otros inversores diseñaron, desarrollaron y operaron un complejo
hotelero de lujo y tenis en las cercanías de Indian Wells. Pasarell Newsweek, fue el patrocinador principal y todos unidos
consiguieron que Indian Wells se convirtiera en el hogar perfecto para uno de
los mejores torneos del mundo. Sin que pareciera posible, cada temporada el
torneo mejoraba.
En
1987 todo se estrenó en lo que son las actuales instalaciones (que, no obstante, han
seguido adaptándose y perfeccionándose pero son esencia las mismas y en
idéntico emplazamiento), con el estadio principal (capacidad
para 10.000 espectadores entonces, algo más de 16.000 en la actualidad), hoy la segunda pista de tenis
más grande del mundo. No obstante, para ser un
grande del circuito le faltaba algo: las mujeres. En una senda ciertamente llena de obstáculos y
con menos apoyo, poco a poco las existentes exhibiciones femeninas se fueron
transformando en un torneo WTA oficial a disputar allí mismo pero en diferentes
fechas. Por fin en 1996 todo el tren
estaba en marcha, y el rendimiento al máximo. También las chicas, y de forma paralela, tenían
cabida en aquel evento e incluso se promocionaba el dobles, era difícil
imaginar un torneo con algo más, pues el cuadro se amplió hasta disputarse 4ª
ronda antes de cuartos de final, como únicamente se hacía en los grandes. Necesariamente la competición
se amplió a dos semanas, lo que terminó por conferirle un halo de Grand Slam que aún
hoy mantiene, y que como ven no es una mera casualidad sino una búsqueda
interesada por seguir el ejemplo de Wimbledon, Roland Garros, Open de Australia
y US Open.
Un cambio en las participaciones, cayendo en
manos de ilustres enamorados del tenis como George Mackin o Bob Miller
(creadores de la revista Tennis), de la
USTA , o de exprofesionales como Pete Sampras, Billie Jean
King o Chris Evert, así como la colaboración con una entregada ciudad de Indian
Wells y el famoso Club de Tenis Indian Wells Tennis Garden, han asegurado el
éxito futuro de este torneo por muchos años más. Lo que no hizo más que
confirmarse de nuevo con la firma en 2009 del nuevo patrocinio con la poderosa BNP Paribas.
Un torneo especial, un torneo bonito, un torneo competido, un
torneo lujoso, un torneo detallista, un torneo, en definitiva, soñado. Y, aún no siendo Grand
Slam, sueño cumplido, señor Pasarell. Como dijo Bill Dwyre, analista en Los Angeles
Times, “estamos, señores, ante el Camelot
del tenis. Difícil no dejarse seducir por el torneo perfecto, soñado por
Charlie Pasarell en medio del desierto”.
Dienstag, 12. März 2013
Andy Murray: premio Laureus e irregularidad en Masters 1.000
El doble medallista en Londres 2012 y campeón del US Open vio reconocido
su gran paso adelante de 2012 en los ‘Oscar de los Deportes’. Andy Murray (Dunblane, 15- 05-1987) ha sido galardonado con el Premio Laureus a la revelación del año en la gala celebrada en Río de Janeiro. El
tenista escocés superó en la votación del jurado al futbolista brasileño Neymar, el nadador francés Yannick Agnel, la gimnasta estadounidense Gabby Douglas, el atleta granadino Kirani James y la nadadora china Ye Shiwen.
Pero lo que realmente me interesa, y aprovechando su presencia en el Paribas Open o, lo que viene a ser lo mismo, el Indian Wells, es hablar de la irregularidad de este tenista en los Masters 1.000. La
categoría de oro ATP representa un caballo de difícil doma para el tenista de
Dunblane en los últimos tiempos. Un auténtico vivero de puntos disponibles
donde poder recortar terreno y plasmar en las clasificaciones oficiales el
crecimiento deportivo experimentado en los últimos meses. En Indian Wells,
donde podría ascender al segundo peldaño del escalafón, tiene la primera piedra
para empezar a consolidar el asalto definitivo.
Pese a completar la mejor temporada de su trayectoria deportiva, Andy echó el cierre al curso 2012 a más de 5.000 puntos
de la cabeza. Convertirse en el primer británico en alcanzar la final de
Wimbledon en los últimos 74 años, despojarse de los grilletes psicológicos al
clavar los dientes sobre la presea dorada en los Juegos Olímpicos de Londres o
conquistar su primer Grand Slam en Nueva York fueron algunos de los hitos
sellados por el fornido atleta de Dunblane. No obstante, pese a morder
repetidas veces la historia, su distancia respecto a la cabeza de la disciplina
seguía siendo notable.
El tenis, con un calendario cuyo sol sale en enero y no desaparece
hasta noviembre, requiere de una regularidad sin fisuras durante largo tiempo.
Brillar de forma esporádica, aun haciéndolo en los escenarios más brillantes
del trayecto, no asegura más que unas breves gotas de gloria en cuando a
liderazgo se refiere. Ser capaz de reiniciar el sistema y acudir a cada torneo
con garantías de pelear hasta las últimas rondas representa un requisito
fundamental para optar a los puestos de privilegio.
Última temporada de Andy Murray en
Masters 1000
París-Bercy |
Octavos de final
Shanghai |
Final
Cincinnati |
Octavos de final
Canadá |
Octavos de final
Roma |
Octavos de final
Montecarlo |
Cuartos de final
Miami | Final
Indian Wells
| Segunda ronda
Como nota curiosa podemos destacar que el británico fue el único
top5 que cerró la temporada sin ser capaz de alzar un cetro de la primera
categoría ATP. No debe ser confundida la estadística con criterio
reduccionista, y ponderar sobre la incapacidad de Andy para bregar en este tipo
de eventos pues hasta ocho campeonatos de tal calibre brillan en su vitrina,
habiendo capturado todos los disputados sobre cemento al aire libre a excepción
del presente Indian Wells. Además, durante 2012 el escocés pisó dos finales y
dispuso de hasta cinco pelotas de partido para haber amarrado el título de
Shanghái. Lo realmente llamativo, sin embargo, llega al contemplar el cuadro
completo de la temporada.
En cinco de los ocho eventos de la categoría disputados en 2012
fue incapaz de superar los octavos de final, únicamente superando en dos de
ellos el antepenúltimo partido (incluyendo derrotas ante el #32, #69 y #92 del
circuito masculino). Dicho de otra manera, en cinco de los ocho Masters 1000
donde firmó presencia durante la campaña anterior, el británico cerró su
participación con una o ninguna victoria en el zurrón. Un bagaje paupérrimo
para el tercer jugador del mundo.
Para tomar conciencia de la porosidad mostrada por Andy, basta contrastar lo siguiente: Nadal sumó más puntos en Masters 1000 que Murray
durante 2012 pese a haber jugado tres torneos menos que el británico. Y la
brecha se estira por encima del millar de puntos (2810 de Rafa respecto a 1750
de Andy). Para tener una percepción más gráfica de la brecha de rendimiento
existente entre Murray y el resto de grandes estrellas del circuito masculino
en este tipo de torneos, basta calcular la obtención porcentual de puntos
obtenidos en los torneos ATP más importantes del año. Tendremos en cuenta al
conocido como Big4 y apreciaremos de inmediato el déficit presentado por el
competidor de Dunblane.
Roger Federer (62.75%), Novak Djokovic
(59.4%), Rafael Nadal (56.2%), Andy Murray (21.8%). El tenista escocés rinde
tres veces por debajo que el resto de líderes masculinos. Mientras helvético,
serbio y español rondan el 60% de puntos posibles recogidos, el escocés a duras
penas recolecta una quinta parte de lo que la competición le ofrece. Una
grieta, aunque apaciguada por su rendimiento en Grand Slam –tres finales
consecutivas-, que termina por mantenerle notablemente apartado por la primera
posición del circuito.
Incluso, jugadores con menor recorrido en este tipo de eventos
como David Ferrer (estrenó palmarés el pasado curso en Bercy) y Tomas Berdych
(un título ocho años atrás y dos finales) fueron capaces de obtener un botín de
puntos superior al competidor británico. Es decir, el tercer jugador del mundo
descendió su caché hasta el sexto puesto en torneos de Masters 1000 durante los
últimos 12 meses.
Andy cambió su ruta respecto a anteriores campañas y se volvió a
recluir en Florida para trabajar a fondo su cuerpo de cara a la siguiente cita.
Poner en marcha la maquinaria para cada torneo configura un modo de actuar
adquirido por el escocés, buscando una regularidad roída en los últimos
tiempos.
En el último
ciclo de Grand Slams, Murray presenta un balance muy parecido al del número 1
del mundo. Ambos alcanzaron tres finales, ambos sellaron un título y ambos
quedaron a las puertas de la gloria en el major restante (semifinalista Novak,
cuartofinalista Andy). Pero haciendo balance en Masters 1000, una distancia de 5.100 puntos separa a ambos en las listas oficiales.
Los Masters 1000, en términos globales, reparten más puntos que
los Grand Slam. Y el escocés es plenamente consciente del esquema a trabajar. Conoce los puntos de mejora.
Indian Wells, donde comenzó la tortura de 2012, le ofrece la primera gran
oportunidad para recortar terreno. Puede salir número 2 del mundo pero, sobre
todo, puede empezar a convencerse de pulir una regularidad para luchar por lo
más grande: soñar con habitar el ático de la disciplina.
Freitag, 15. Februar 2013
Una lucha contra el tiempo
La raqueta de Roger Federer
descansa sobre uno de los bancos de la pista central de Rotterdam, donde defiende la corona de campeón alzada en 2012. El número dos del mundo,
que no compite desde Australia, busca (ya en cuartos contra Benneteau) en la ciudad situada al oeste de los
Países Bajos sumar el primer cetro del año en un territorio plagado de peligros:
la cúpula del torneo holandés resguarda a la última camada de jóvenes tenistas
a la que el helvético se ha enfrentado.
Esta
situación, tan incómoda para otros grandes campeones a lo largo de la historia,
es terreno Federer. Cuatro generaciones distintas han competido frente a él y
cuatro generaciones han terminado inclinando la rodilla. De Sampras a Dimitrov. De Agassi a Tomic. De
Kafelnikov a Raonic. Pasando, por supuesto, por Roddick, Nadal, Djokovic, Murray o Del Potro. ¿Cuál es la clave
para mantenerse imperturbable ante los cambios tras 1082 partidos disputados?
“Cuando
Federer aparece en el circuito profesional y empieza a dar muestras de su categoría y nivel, era un jugador muy completo técnicamente que
dominaba perfectamente todos los golpes del tenis, pero que principalmente
desarrollaba su juego en la red, cerrando la mayoría de puntos y jugadas con su
volea”, analiza Tati Rascón, extenista, director deportivo de la Federación Madrileña
de Tenis. “Cuando llega a ser el número uno del mundo, y durante todos los años
que se mantiene en esa posición, consigue cosas y rompe récords que será muy difícil que alguien vuelva a repetir, a
parte de los que le quedan todavía por conseguir”.
Federer
se convierte en profesional en 1998. Llega a su primera final dos años más
tarde en Marsella. Gana su primer título en 2001, bajo la bóveda del torneo de
Milán. Nunca vuelve a frenar, porque desde ese momento no transcurre una sola
temporada en la que el suizo quede huérfano de títulos. El sendero que recorre
en la élite le lleva a convertirse en un jugador eterno: ganador de 17 torneos del Grand Slam (76 títulos en total), número uno del mundo durante 302 semanas y
poseedor de decenas de marcas difícilmente batibles. Fue cogiendo tanta
confianza y mejorando tanto en todos los aspectos, que parecía absolutamente indestructible, era muy difícil
derrotarle. Conseguía hacer todo lo que era muy difícil en situaciones
demasiado fáciles para él. Mejoró tanto sus golpes de fondo y se sentía tan
cómodo en esa zona, que cada vez le veíamos en sus partidos ir menos a la red
para cerrar jugadas con su volea.
Nadal
aparece en el camino de Federer por primera vez en Miami 2004. El suizo pierde
el encuentro ante un joven de 16 años, pese a ser el número uno del mundo. Es
la primera hoja de la rivalidad deportiva más importante de la última década
prolongada durante 28 partidos en los mayores escenarios del universo.
Juntos jugaron partidos históricos que a buen
seguro cualquier aficionado al tenis nunca olvidará. Sin duda consiguieron que
la expectación por este deporte creciera hasta niveles que nunca hubiéramos
imaginado. Pero también con estos partidos algo empezó a cambiar en el
circuito: cada vez que se enfrentaban, era inevitable preguntarse, siendo tan bueno como era en todos los aspectos jugando contra
los demás, ¿por qué el suizo, cuando se enfrentaba con Nadal y llegaba a los momentos
críticos del partido, no los podía canalizar de la misma forma? El problema es
que se había acostumbrado durante tantos
años a ganar de forma tan cómoda a todo el mundo que, cuando Nadal le
llevaba al extremo de sus fuerzas, jugando partidos de máxima intensidad, tanto
mental como físicamente, Federer no estaba habituado a esa situación y en su
cabeza había algo que en esos momentos no le funcionaba igual.
Me resultaba
muy extraño ver a Federer confundirse tanto estratégicamente en estos partidos;
era difícil entender cómo un jugador con tantos recursos como tenía y podía
utilizar, jugara continuamente desde el fondo de la pista peloteando una y otra vez sin subir a la red y sin acortar los
puntos en pistas de tierra e incluso en pistas rápidas. Daba la sensación de
querer demostrar al mundo que tenía que ganarle haciendo el juego que a Nadal
más le gustaba y sin duda más le beneficiaba. Creo que aquí es donde Federer se
equivocaba y ahí empezó a perder su hegemonía.
Roger comenzó a ceder la mayoría de aquellos partidos y eso le hizo que
empezara también a perder parte de su
confianza. Nadal demostró al resto de jugadores del circuito que Federer
era humano y que se le podía derrotar. Eso provocó que no solo perdiera con
Nadal, si no que jugadores con los que antes ni sufría compitiendo le empezaran
a ganar.
Aparece
entonces una etapa de tinieblas para
Federer. Jamás abandona el Top4 del ranking, pero diversas voces vaticinan su funeral deportivo durante varios años
consecutivos. Ante esta situación, muchos le dieron por enterrado; decían
que ya no volvería a ser el mismo, pero nada más lejos de la realidad. Su motor, su cabeza y su ambición le pedían
volver a lo más alto. Entonces, empezó a pensar dónde tenía que mejorar y
ahí comenzó el principio de su adaptación para volver a ser el numero uno del
mundo. Había pasado mucho tiempo viajando solo, sin entrenador, porque
pensaba no necesitarlo, pero en su nueva etapa lo consideraba fundamental y así
lo dijo: quería a alguien que le pudiera ayudar a reencontrarse y evolucionar.
Por eso contrató a Paul Annacone (antiguo entrenador de Pete Sampras).
Annacone
no le tuvo que mejorar ningún golpe porque ya los tenía todos, solo le hizo ver cómo tenía que recuperar su
confianza basándose en hacer las cosas que mejor sabía: jugar mucho más en
la red, utilizar muchos más cambios de ritmo, ser más agresivo en todos los
aspectos del juego, usar mucho mas su revés cortado y ser más incisivo con el
liftado. Además de todo esto, le ayudó a
dar otros pasos: hacer sus entrenamientos más cortos pero más intensos,
planificar su temporada para tener más descansos entre torneos y así evitar las
lesiones lo máximo posible (es increíble lo poco que se ha lesionado en su
carrera) y, sobre todo, potenciar fundamentalmente los valores que le hicieron
llegar a ser el mejor.
Y aquí
es cuando digo que es increíble el
mérito que tiene Federer por conseguir adaptarse como lo hizo, después de
haberlo ganado todo y, por la ambición que tuvo para querer evolucionar en ese
momento y así poder llegar a ser de nuevo el número uno. Después de perder su
condición de líder de la clasificación y bajar hasta el número tres, hubo
un momento crítico en su carrera que afrontó con una actitud de diez.
En esa
adaptación y evolución no tuvo que mejorar grandes cosas en el aspecto técnico
porque ya lo tenía todo. Su
evolución no fue en su juego, fue en su
cabeza. La clave fue reencontrarse a sí mismo y recuperar la confianza que
le hizo volver a encontrar el camino del éxito. Algo está claro: Federer, 15 años después de convertirse en
profesional, sigue siendo tan favorito como el primer día.
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